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14/8/09

Fútbol gratis para ¿40 millones de argentinos?

   Ya está. Ya Grondona dio una histórica vuelta en el aire y rompió el contrato con TSC, contrato que él mismo impulsó y defendió durante 18 años.

   Ahora ha llegado el tiempo del disimulo y la grandilocuencia.

   Disimulo, porque ahora nos quieren hacer creer que nada estaba arreglado de antemano, que recién ahora se está negociando sobre si el gobierno se hará cargo de los derechos televisivos y cuanto abonará por estos. Como si nada menos que Grondona fuera capaz de dar un paso semejante sin contar con una red más que segura debajo.

  Y llegaron las declaraciones grandilocuentes a la que son tan afectos muchos integrantes de este gobierno. Y como hay que justificar una violación más a la “seguridad jurídica” (una más y van….), en vez de blanquear intencionalidades políticas o económicas, se prefiere recurrir a frases rimbombantes como: “Ahora el fútbol será gratis para 40 millones de argentinos”, textual declaración del Jefe de Gabinete Aníbal Fernández.

   ¿Será tan así?. Si bien todavía se ignora como se instrumentará la televisación de los partidos, la frase para ser cierta, implica que dichas transmisiones se harán por los canales abiertos de aire. O sea por Canal 7, estatal, y los privados, Telefe, América TV y Canal 9. Es altamente improbable, al menos en un primer momento, que Canal 13, propiedad del Grupo Clarín sea parte del nuevo orden.

   O sea, que en este supuesto, Capital Federal y el Gran Buenos Aires podrán ver todos los partidos en forma libre y gratuita. Aproximadamente 15 millones de argentinos beneficiados. Poco más de un tercio del país. ¿Y los casi dos tercios restantes?. Seguiremos abonando el canal de cable como hasta ahora. O sea que el “fútbol gratis” nos costará el valor del abono ($ 106,80 en mi caso este mes) pero nos ahorraremos el servicio codificado ($ 25).

  Más barato será. Gratis no parece. Entonces, ¿como el Jefe de Gabinete dijo lo que dijo?. Tres posibilidades. Ignorancia, mala fe, o adhesión total al dicho “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”.

   Elegí la que te parezca correcta.

Cuidado el dueño de la pelota sigue siendo el mismo

Por Román Iucht en Cancha Llena

No se trata de pinchar el globo de los ilusionados que con gran expectativa sueñan con un orden distinto, pero algunas cosas no han cambiado ni cambiarán en breve. No es el objetivo aguar la fiesta que muchos suponen será, el nuevo fútbol argentino, pero hay que decirlo sin eufemismos. Tengo malas noticias para unos cuantos de la patria futbolera. Con Torneos o en amistosos, con Clarines o sin vientos, un denominador común sigue apoltronado en su sillón. Un hombre sigue dominando el emporio del fútbol, repartiendo partidos como si fueran suyos y aglutinando poder desde su "vicepresidencia del mundo". 

A los políticos de la Nación llamados para buscar consensos para el país, los recibe el Ministro del Interior. Al humilde ferretero de Sarandí le abre la puerta de su despacho la mismísima Presidenta de la Nación. 

Es Grondona. El mismo que convenció a los dirigentes que la AFA es él y no los clubes y que por eso la rescisión del contrato podía ser posible sin siquiera salpicarlos. 

Es Grondona. El que les explicó que si antes Canal 7 solo transmitía un partido los viernes, claramente el más flojo de los dos, ahora multiplicará sus panes y les dará cobertura Premium. 

Es Grondona. El que siempre miró para otro lado cuando los campeonatos digitaban su fixture, los entretiempos duraban más de veinte minutos y los campos de juego estaban atestados de particulares transformándolos en una mugre. 

Es Grondona. El que prefirió quitar al público visitante de las canchas para no seguir perdiendo por goleada el partido contra la violencia en vez de obligar a los dirigentes, con esa fuerza que tantas veces demuestra, a extirpar a los barras de los clubes. 

Es Grondona. El que acuciado por las deudas de los clubes incentivó, y lo seguirá haciendo, la instalación del Prode bancado, para recaudar muchas más sospechas que dinero. 

Es Grondona. El que reparte de la caja de la AFA a los dirigentes, para tapar sus horrores de administración a cambio de la mayoría absoluta cuando llega el tiempo de las votaciones. 

Es Grondona. El que decide que vaya un periodista a explicarle a la prensa lo poco que puede darse como información, no sea cosa que se enoje ante una pregunta que lo incomode o lo fastidie y resulte que su respuesta lo deje mal parado ante los ojos del mundo. 

Es Grondona. El que se toma la atribución de rescindir un contrato del cual luego de veinte años se desayunó que era abusivo. Del que ahora le hizo ruido, que jamás pudo verificar el reparto de las ganancias y al que le entregó los diez partidos de cada fecha los cuales eran acomodados a gusto y placer de la TV obligando a los hinchas a diagramar el fin de semana en función del día de cada encuentro. El que permitió partidos entre semana a las tres de la tarde o los domingos de verano a pleno rayo del sol. 

Es Grondona. El que preguntó cual era el problema de agregar diez pesos más al abono del cable si total ya se pagaban cien. 

Es Grondona. El que toleró tener secuestrados a los goles hasta que el domingo ya fuera lunes y ahora habla de fútbol para todo el mundo por televisión abierta, cuando en innumerables lugares del interior del país es necesario tener el cable para poder ver cualquier canal, el siete incluído. 

Es Grondona. El que negocia con el gobierno un contrato de larga duración sin pensar siquiera en una licitación para que distintas empresas se peleen por el fútbol, compitan por su producto y pongan más millones que los que entregará el Estado. 

Treinta años posando en el mismo lugar y él siempre como protagonista. Instantáneas con polaroid al lado de militares. Imágenes con rollos revelados flanqueado por radicales. Sonrisas automáticas de cámaras digitales con los compañeros peronistas. En todas ellas, continuamente Don Julio. Siempre presente. Inoxidable. 

El nuevo contrato marcará un cambio de forma, pero el fondo seguirá siendo exactamente el mismo mientras el señor de los anillos continúe firme en su cargo. Aunque ahora algunos lo vean como un benefactor de la Nación, habrá que tener memoria. Aunque lo saluden como a un patriota, corresponderá analizar el todo y no pequeños fragmentos. Será cuestión de esperar. El tiempo se encargará de poner cada cosa en su lugar. Todo llega…todo llega.

28/12/08

Torneo Largo o Torneo Corto THAT IS THE QUESTION

 

   Julio Grondona no será William Shakespeare, pero tira una frase y deja a todo el mundo futbolístico preguntándose cual Hamlet, "¿corto o largo?, esa es la cuestión". El padre de la criatura, el inventor de los torneos cortos allá por 1990, ahora quiere sepultar a la criatura.

   La historia comenzó en 1990 y fue la culminación del cambio en el inicio y fin de las temporadas que comenzó en 1985 adaptándolas al calendario europeo. Los torneos cortos, Apertura y Clausura, fueron pensados como dos torneos independientes que disputados a una rueda cada uno clasificaban a su ganador a una final anual que determinaba el campeón del año, en caso de haber obtenido diferentes equipos cada torneo. Así en su primera versión Newell´s Old Boys ganó el Apertura ´90 y Boca Juniors el Clausura ´91, ganando Newell´s la final, por penales en la Bombonera.

   Fue tal la discusión que se armó alrededor de si el torneo ganado por Boca debía o no computarse como título obtenido en la estadística (Boca no ganaba un torneo desde 1981), que la Afa (o sea Su Majestad Don Julio) determinó que a partir de la temporada siguiente no se disputara más la final anual y se pasaran a tener dos campeones por temporada, el ganador del Apertura y el del Clausura.

  Cuando se cambió un sistema que tenía casi 60 años de vigencia en el profesionalismo, se lo hizo diciendo que el sistema de torneos cortos abría la posibilidad a más equipos, emparejaba las posibilidades de los llamados "chicos", aumentaba la emoción porque rápidamente se llegaba a la zona de definición del torneo, daba rápida revancha porque si te iba mal en uno pronto comenzaba el otro y evitaba el peligro de que el campeonato se tornara aburrido al escaparse un equipo en la punta.

   Ahora bien, si todos estos motivos siguen siendo válidos, ¿por qué el mismo que impulsó el cambio, ahora quiere dar marcha atrás 18 años después?...cosas vederes Sancho que non crederes....

    La excusa fundamental que se esgrime ahora es que los torneos cortos aumentan la presión en forma insostenible sobre muchos técnicos, los cuales son sacados rápidamente de sus cargos por una mala racha que los deje rápidamente sin chances. También se argumenta que al haber 5 plazas para la Copa Libertadores y 6 para la Sudamericana, el interés en el campeonato se mantendrá aunque algún equipo se escape en solitario. Y que al mantenerse el sistema de promedios y promociones para el descenso la emoción está asegurada en los dos extremos.

   También se usa para avalar esta nueva postura, que las principales ligas del mundo utilizan el sistema de ida y vuelta (España, Inglaterra, Italia, Francia, Alemania, etc.) cuando todas esas ligas siempre lo utilizaron y sin embargo no sirvieron de ejemplo en el momento de decidir el cambio anterior.

    Entonces, como bosteros, ¿que nos conviene?. Es difícil tomar una posición tajante. Siendo que Boca casi siempre participa en la Copa Libertadores, y que esta es el objetivo excluyente del primer semestre, que en los 18 años de vigencia de los torneos cortos nunca el ganador de la Libertadores ganó el Clausura que se juega en paralelo, que solo obtuvimos en estos años 3 Clausuras, 1991, 1999, 2006, no siendo casualidad que en 1999 y 2006 no jugamos la Libertadores, entonces, estos argumentos avalarían la conveniencia de los torneos largos para Boca.

    Pero, siempre hay un pero, se supone que entonces, habría que sacar una ventaja holgada en la primer rueda del futuro campeonato (el Apertura actual), que compense la lógica pérdida de puntos que en la segunda rueda (actual Clausura) causaría la eventual participación en la Copa Libertadores.

    Atendiendo a este último argumento pareciera que nos convienen los torneos cortos.

   En suma, sopesando unos y otros argumentos, no queda del todo claro que nos conviene. Si, que a priori estaríamos en mejores condiciones de enfrentar las competencias simultáneas que otros clubes, por cantidad y calidad de plantel.

    Y bueno, si se cumple lo que pronostica Su Majestad, habrá que empezar a recorrer un nuevo camino, se irá haciendo experiencia al andar y se irán resolviendo los nuevos desafíos sobre la marcha. Lo importante es seguir llegando a la zona de definiciones en todas las competencias en que Boca participe. Es ni más ni menos que el mandato de nuestra gloriosa historia.